Archivo para julio, 2011
Arte y época

Las relaciones entre la historia del arte y la ¨historia de la cultura¨ (a la que correponde también el capítulo sobre incultura) se pueden esquematizar en tres puntos:
1. El arte se subordina a la época
a) o bien la época posee un contenido fuerte y concentrado y el arte fuerte y concentrado corresponde sin violencias al tiempo, o
b) la época es fuerte, pero de contenido fragmentario, y el arte débil se subordina a la fragmentación;
2. el arte se opone a la época por distintas causas y expresa las posibilidades prohibidas de dicha época;
3. el arte sobrepasa las fronteras en las cuales la época quisiera confinarlo y aporta el contenido del futuro
fragmento de Punto y línea sobre el plano
Wassily Kandinsky, 1923
Preguntas sobre el retrato
¿Qué es un retrato? ¿Cuándo hay retrato? ¿El retrato se construye? (…) ¿Quiénes forman el retrato de un pueblo? ¿Sus habitantes? ¿Sus espacios? ¿Sus acciones? ¿Los que gobiernan y los gobernados?
A continuación algunos pensamientos sueltos disparados por estas preguntas que María Rosa Andreotti se hace y comparte, mientras termina su documental filmado en Tapalqué, Buenos Aires. Las imágenes que acompañan al texto (sugerencia de Julia Masvernat) son de una serie de fotos que tomé en 1997: Arranques.
. . ….. ……
¿El retrato se construye? tu pregunta activa la siguiente: ¿como sería un retrato no construido? Una mirada desde una alcantarilla… propondría Pizarnik.
En cualquier caso un retrato no se construye solo una vez. Se construye una y mil veces. Se construye también en lo que deja afuera. Lo que lo excede, también lo construye. Cuanto más detallista es un retrato, dice Eva desde la cama, más nos muestra lo que no nos muestra. Lo que no se quiere o no se puede mostrar.
Cada ojo indaga, luego, y renombra. Recrea, atiende o desantiende esos detalles, según la relación, el compromiso, que establece con el retrato en sus manos, o en la pared de una casa, un museo, o un afiche callejero.
En tiempos de elecciones de representantes, como este 2011, asistimos a la renovada lucha de retratos. Nuevas caras para las caras de siempre. Los retratos de los candidatos se imponen (se apresuran a imponer, imponerse) sobre el paisaje. Se construyen, precisamente, para intentar construir ese paisaje. Triunfar primero en las miradas. Gobernarlas con presencias de papel o luz (de una TV). Hay quienes optan por enmascararse detrás de otros rostros. Y creo que se puede hablar de retrato de un estado de ánimo social en esta puja de falsos espejos.
Estas caras en los afiches callejeros, en la TV del bar (o en los cuadros de un museo) parecen estar siempre diciéndonos: soy de aquí, conozco este lugar, estoy en esta calle, en este barrio, conozco a su pueblo, te conozco, me conocés, entiendo tus sueños, deseos y necesidades…
¿Se puede retratar a un pueblo? preguntás. Me abruma el tamaño de ese intento, de solo pensarlo. ¨Si cabe en un retrato, no es un pueblo¨ diría uno (el que no salió en la foto). Pero hubo un pueblo, sin duda, que se construyó a partir de sus retratos o incluso en el retrato de los otros, que aceptó gustoso no salir en la foto, no verse allí, no ver sus rasgos en los carteles. Y que intentó, y todavía intenta, emularlos.
¿El retrato del pasado de un pueblo influye en el de su presente? Leo estas buenas preguntas, las pienso sobre tu Tapalqué para armar y se me aparecen otra vez los mapas. Retratos y mapas que se superponen, se asocian y se recombinan en tu trabajo.





