Sobre un taller de hornos solares en Playa Unión

mayo 12, 2012 at 1:35 pm 2 comentarios

Recibo un correo de Gabriel Tosar recomendando el blog de su yerno, Nicolás Kuntscher. El blog se llama “La imagen y el territorio”. Entro allí y leo esto “Rever lo visto mostrando lo percibido”. En el correo de Gabriel venía una foto de un balneario patagónico (la que pego aquí debajo), y un texto de su autor sobre Playa Unión. La foto trajo a la memoria mi paso por aquel pueblo costero de Chubut. Eran los días del proyecto “Subite al colectivo”, viajé para acompañar los talleres y hacer un registro en video de algunos de ellos. Aquella mañana elegí el Taller de Hornos Solares, conducido por Andres y el Taller de Fotografía Estenopeica, a cargo de Melina.
Tres días más tarde, con los talleres concluídos y el colectivo a punto de rumbear hacia otro pueblo chubutence, tomé apuntes de lo vivido. De ahí surge esta crónica de mayo de 2007, que tras la foto comparto. Gracias Gabriel Tosar y yerno por el ayudín a la memoria (“Rever lo visto mostrando lo percibido”), aquellos días en Playa Unión fueron un festival de causalidades.
http://laimagenyelterritorio.blogspot.com.ar/
.   .     .  . .  . . . .  . . ……….

Otro hervor es posible

Tercer día, tercera y última clase. El horno ya está armado, pero el sol se ha escondido. Sus fabricantes (doce, trece y catorce años) se asoman por la ventana, para ver a donde van las nubes. Estas no dan señales de avanzar hacia ningún lado.  Tal vez si sopla el viento bien fuerte…, dice Nicolás. Andrés duda, pero concede con un movimiento de cabeza esa remota posibilidad.
Los chicos en el aula están inquietos. En el pizarrón dibujan un horno de cartón y un sol radiante que hace rebotar sus rayos en espejos que iluminan una pequeña olla. Ante la cámara de video improvisan una lección de lo aprendido. Muestran al televidente las partes de su obra, pieza por pieza, cuentan para que sirven, cómo actúan. También escriben, una y otra vez, Taller de Horno Solar, y al lado sus nombres. Al rato se impacientan de nuevo. Golpean los pupitres, el lenguaje científico queda atrás, ahora se intenta convocar al astro -su energía- con percusión y fe. Andrés tamborilea también. Luego, improvisa en el pizarrón, y con un estufa encendida, un bonus track teórico. Los chicos le prestan atención, acercan sus manos al calor, leen lo que escribe en el pizarrón pero, se les nota, siguen pendientes de lo que ocurre en el cielo. El calor se transmite por diferentes vías. Por radiación, por contacto, por convección…  El conocimiento también.
La clase termina y la sensación es que los chicos aprendieron un montón, pero el sol no salió. Hay caras largas, pequeña frustración que se absorbe. Alguien dice: No nos van a creer.
Sábado por la tarde, el grupo de la mañana ya no tiene clase, sin embargo algunos de los chicos se acercan a la escuela. El cielo está un poco más despejado, algunos rayos alumbran un sector de la cancha de básquet. Andrés y Nicolás cargan el horno solar y lo apoyan contra una pared. Instalan un termómetro digital dentro de la olla con agua. Habrá que esperar. Quince minutos después la temperatura subió, un par de grados. Nicolás recibe esta noticia con la alegría (seria) de un científico del siglo XIX que descubre un asteroide. A quien pase cerca del horno le explica la situación. Grado por grado. Ya estamos en treinta y cinco. Treinta y seis. Nos acercamos a los cuarenta grados.
Llegan sus compañeras, corriendo. No se esperaban ver al pequeño horno en acción. Lo rodean como si fuera un plato volador. Clavan sus ojos en los dígitos del visor del termómetro. Se sientan a esperar.
Un rato más tarde se acercan dos chicas con una cámara estenopeica. Caja artesanal con la que se proponen fotografiar a otra caja de cartón, que hace su trabajo también en base a los rayos de sol. Sofía, la fotógrafa se ubica delante del horno y compone la toma. Melina saca su cámara reflex y mide la luz. Hacen falta dieciséis segundos para que por el pequeño estenopo (orificio hecho con un aguja) entre la luz suficiente para formar la imagen en el papel fotográfico, oculto en la caja en total oscuridad.
En ese momento, llega un gato, que con pasos silenciosos se ubica entre una caja y la otra. Posa ¿sin saberlo? para la posteridad. Sofía descorre la cinta negra que obturaba el estenopo y durante el tiempo que la foto requiere sostiene la caja con ambas manos para que la exposición no salga movida. Como si le hubieran dado una indicación, el gato deja su cuerpo inmóvil, solo gira la cabeza un poquito hacia el final.
La foto está hecha, Sofía y un par de chicas van para el aula iluminada con una bombita de luz roja, convertida en laboratorio, a revelarla. El gato cambia de posición, se ubica a un costado del horno, y despatarrado se dispone a tomar sol. El termómetro indica cuarenta y tres grados. En seguida cuarenta y cuatro. Cuarenta y cinco. Varias chicas van a dar una vuelta por la escuela, quedan Nicolás y una compañera. Y el gato. Y yo.
Nicolás y su amiga ahora corren por el patio, se pegan con dulzura, se provocan. El la persigue a ella, ella lo corre a él. El termómetro sigue marcando una temperatura en ascenso. La sensación es la de estar acercándonos a un deseo que se cumple. Un rato más tarde llegan las fotógrafas con la foto revelada. Allí está el horno retratado ¡y eso es el gato!.
La imagen en negativo los pinta como fantasmas. Sofía posa con su foto. Una compañera se la pide y se acerca al gato. Le muestra su retrato. El gato abre un ojo, no parece muy interesado en lo que le muestran. Se pone de pie y se aleja. Las nubes vuelven a cubrir el sol. La temperatura ya no sube. Empieza a decrecer. El agua no va a lograr la ebullición esperada. La prueba del experimento (un huevo duro) no va a ser posible. Me comprometo ante los chicos a mandarles el video que les ayude a demostrar en forma fehaciente que eso que hicieron funcionó.
http://audiovisualcaj.wordpress.com
Anuncios

Entry filed under: Uncategorized.

El tren ya pasó A 10 años de la masacre de Avellaneda, Dario y Maxi no están solos

2 comentarios Add your own

  • 1. Nicolás Kuntscher  |  mayo 15, 2012 en 12:16 am

    Gracias por tu texto, sin dudas la casualidad no es más que un mapa a descifrar.
    Nicolás Kuntscher, el yerno.

    Responder
    • 2. diegomaxiposadas  |  mayo 15, 2012 en 5:08 am

      Sr Yerno, un gusto. Acuerdo con su planteo, casualmente. Saludos

      dmp

      Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Trackback this post  |  Subscribe to the comments via RSS Feed


Calendario

mayo 2012
L M X J V S D
« Abr   Jun »
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031  

Most Recent Posts


A %d blogueros les gusta esto: