La internacional serigrafista
Agradezco al joven agente secreto Dugudus, residente en París (Cuba) la visita que me hiciera en mi casa en la calle Moscú (Buenos Aires), para intercambiar experiencias serigráficas. Este entusiasta y amable activista gráfico se dedica a agitar las pupilas parisinas que parecen haberse olvidado del mayo del 68 y sus legados. Está escribiendo una historia del afiche político cubano de los 60-70, tras una estadía en la isla, y también integra junto a un puñado de veteranos de la gráfica política francesa (algunos ex integrantes de Grapus) un nuevo colectivo llamado CGT atento a las luchas laborales, culturales, políticas de sus pagos. Y de otros pagos también: hay planes secretos de regresar a Sudamérica y cruzar la cordillera, pero no puedo dar detalles por el momento, solo un advertencia: remeras lisas de Chile, prepárense.
En su cuidado blog Dugudus ha reseñado su paso por Buenos Aires y ha dejado testimonio de su simpatía por el Taller Popular de Serigrafía y la editorial Eloísa Cartonera. Los invito a conocer a este nuevo amigo de la casa, la causa.
http://duguduss.blogspot.com/2012/01/taller-popular-de-serigrafia-en-marcha.html
ah, y gracias por esta foto pret-a-POSTER
Feria este domingo

Invita el colectivo serigráfico El Ovillo, que se presenta en sociedad con sus afiches y remeras. Dibujos de Julia Masvernat, Santiago de Paoli, Diego Maxi Posadas, entre otros. Revistas Tokonoma, Ricardito, Al oído. El libro Cuentos Japoneses para niños. Discos surtidos y más. Los esperamos!
Domingo 18 de diciembre, desde las 16 hs.
Moscú 5297 (esq. Altolaguirre) Parque Chas.
A una cuadra de Av. Los Incas al 5200
Los acerccan el subte B, el 80, el 87, el 111, el 127 y cualquier tipo de bicicletas
Pequeña postal guerrera
FLIA 19 / Bonpland 1660, sábado 10 y domingo 11 de diciembre 2011

PEQUEÑA POSTAL GUERRERA. Por dmp / Publicado en el blog de la revista Al Oído
Hay una guerra allá afuera, y te estoy invitando. Esto cantaba una y otra vez una de las dos niñas que, micrófono en mano, bailaban e improvisaban acompañadas por una base hip hopera de uso comunitario. Luminosas, nos hicieron bailar y delirar a todos los que estábamos en la Feria del Libro Independiente y (A), puesteando lo que hacemos, en familia, como siempre, cuando la tarde del sábado empezaba a bajar. Cantaban y bailaban en la calle Bonpland, a las puertas de la Asamblea de Palermo y el Mercado Recuperado, y protegidas del circular de los autos gracias al Arma de Instrucción Masiva (foto prestada de otra batalla) que cortaba uno de los accesos y permitía la feria. Frontera anti frontera, guerra anti guerra. Después nos enteraríamos de que Hay una guerra allá afuera, y te estoy invitando es parte de una letra de Gabo Ferro. Una que nos recuerda a la del viejo Leonard Cohen, la que dice Hay una guerra entre el rico y el pobre, una guerra entre el hombre y la mujer, una guerra entre el que dice que hay una guerra y el que dice que no hay guerra. ¿Porqué no vuelves a la guerra? Pero qué bueno no haber tenido esta información en la cabeza mientras las niñas, hijas de libreros y editores independientes, agitaban y parecían estar inventándolo todo, como antenitas con pollera de este random epocal.
Gracias a todos los compañeros que sostienen esta batalla de amor a base de libros, equipos de sonido y cervezas artesanales al hombro. Y nos vemos en las próximas FLIAs
http://feriadellibroindependiente.blogspot.com/
Luna Mora, un año juntos de este lado
Cada movimiento tuyo nos revela
las huellas de una casa
que se mueve
Cada abrir y cerrar de ojos
nos encuentra
atentos a unos sueños
por momentos, transparentes
Todo lo pequeño
aparece
para ser nombrado en tu mano
El mundo es un banquete
todo es comestible por un rato
Y nosotros como niños repitiendo
cada palabra nueva que inventas,
como niños que se enseñan
el lenguaje de los ecos
Presentación de la revista Al oído 1
Esta revista nace para celebrar la escucha desatenta que de a poco se vuelve el latido de otro. Oir mal al hombre o la mujer para apreciar mejor al mono. Oir como la mona. Bailar un acople. Hacernos eco de los que ¿se fueron? o pasan delante de nosotros. Si cada cuerpo es un frankeinstein que no termina de conocerse, aquí calibraremos las orejas prestadas para intentar llegar al centro de esta cueva de resonancias que somos.
En breve en librerías y kioscos, o por pedido a este mail: aloidorevista@gmail.com
Haruo Ohara (1919-1999), fotógrafo
Haruo Ohara (1919-1999), fotógrafo
Texto y dibujo publicados en la revista Tokonoma 14.
Hoje você vê a flor, agradeça semente de ontem: Haruo Ohara
Preto-e-branco. Campo y cielo. Trabajo y descanso. Exuberancia y austeridad. El esfuerzo y la pausa para un cigarro. La colonia Ikku es un terruño de opuestos en armonía. Allí se siembra y se juega.
Están cerrando la galería, con cortesía me lo hacen saber por segunda vez. Le digo al seguranza que sí, que ya termino. Apuro el dibujo. Guiado por el sentimiento que me hace pensar que nunca más veré estas imágenes copio a lápiz, como puedo, en mi anotador, figuras que en las fotos ocupan casi un metro de pared del Instituto Moreira Salles. Ni se me ocurre que mañana u otro día pueda regresar y seguir mirando, o que haya un catálogo de la muestra. Cautivado por las fotos, creo solamente en el paisaje que tengo delante de mi, en este instante del que no quiero ser arrancado.
Habría que pisar tierra descalzos, para entender mejor estas fotos.
Siluetas humanas, a contraluz, brotan de la tierra como una extensión de ella misma (1941). Un hombre recortado contra las nubes de la mañana hace equilibrio con su asada. Es Haruo Ohara, en uno de sus tantos autorretratos (1952). Las herramientas de cosecha y los cuerpos labradores ceden sus rasgos para fundirse, como en el tangram chino, en una totalidad gozosa.
Me detengo ante una vitrina, allí están reunidas las pertenencias de la familia Ohara: maletas de cuero, diarios, cuadernos contables, cartas. Pienso en el Japón del Kamishibai por las calles, mientras dibujo un viejo pasaporte. De la provincia de Kochi, en el sur de Japón, a la naciente Londrinas, ciudad agrícola y de pequeñas industrias, en el norte del estado brasileño de Paraná. Ko, su mujer, sus hijos, hermanos, sobrinos serán retratados a lo largo de 50 años de labranza.
Quisiera la banda sonora de estas fotos: el chamisen de la abuela Umeji (1941), el golpe del agua de chuva que se derrama desde un tejado (1949), las vueltas del molino de agua al costado del canal Reibeirao Jacutinga (1957), el viento que sacude el cafetal / el llamado de la locomotora, (1950), el paso de las motonetas que bordean las plantaciones (1958), el ruido de los cascos de la yegua Violeta de regreso a la finca. Al grito de arre, sin soltar las riendas, Ohara fotografió su propia sombra, de regreso a casa, por el camino de tierra (1947).
Se asoma otro empleado de la galerìa. Cierro el cuaderno y salgo a una avenida paulistana. Marea el contraste de mundos. En el subterráneo sigo pensando en la finca Ikku, en ese Japón rural transplantado al Brasil.
Regreso al día siguiente. Un jardín de inmensas flores (dalias, sotetsu) y frutos (jabuticabas, jacas, milho, caqui, sabao, feijao, café). Y sombras. Presentes en muchas de sus fotografías. Me pregunto si a Haruo Ohara no le divertía retratar sombras bajo el sol, y los cuerpos que las proyectaban quedaban registrados en calidad de invitados.
Seguir dibujando me vuelve detective. Intuyo el movimiento de algunos instrumentos que van de foto en foto, de año en año. Como guías fantasmales en una visita por la finca. Una escalera de madera que usa Hideomi, hermano de Ohara, para la colecta (1946), aparece luego en campo vecino como trampolín de un experimeto infanil: María, hija de Ohara, se arroja intentando volar con un paraguas (1955). Lá cámara, cómplice, perpetúa esa utopía, allí queda la niña en el aire. En otro autorretrato veo a Ohara cargando semillas en una matraca (plantadeira) de madera (1943), juraría que es la misma que aparece retratada, como una celebridad de madera, junto a una bolsa de porotos blancos en uno de tantos bodegones (1949)
Amateur, en portugués se dice amador. Ser un fotógrafo amateur, amador. Eso eligió Haruo Ohara (1919-1999), campesino y artista. En la penumbra rojiza del laboratorio fue un buen alumno de los manuales fotoclubistas de la época, pero al rayo del sol del mediodía, inventaba reglas propias para la creación de pausas que revelen el paso de los días, sus ciclos y sus cambios. Su mirada nunca perdió el goce infantil, la sorpresa, y la gratitud. Incluso en los retratos de sus últimos días, ya sin su esposa y habiendose visto forzado a vender sus tierras, para que allí se construya un aeropuerto
¨Hoje você vê a flor, agradeça semente de ontem¨, anotó en una de sus libretas.
dmp
http://revistatokonoma.blogspot.com/
recomiendo: Cuentos japoneses para niños
Para el niño japonés que llevamos dentro, recomiendo este maravilloso libro. Cuentos japoneses tradicionales transcreados por Nicolás Prior (dibujos), Amalia Sato (textos y prólogos) y Mami Goda (traducción al japonés). Ediciones Series Tokonoma. Se consigue en:
Entelequia. (Sucursal Centro)
Uruguay 341
Tel.: (005411) 4371-2007
Entelequia. (Sucursal Belgrano)
Juramento 2584
Tel.: (005411) 4788-4521
E-mail: belgrano@entelequia.com.ar
http://www.entelequiaonline.com.ar/
Club del Comic
Marcelo T.Alvear 2002 (esquina Ayacucho)
Tel.: (005411) 4966-1748 / E-mail: local@clubdelcomic.com.ar
Cabildo Comic Store (kiosko). Av. Cabildo 2124
Espacio Moebius,
Bulnes 658, Almagro, Bs As Teléfono: (+54 11 4866 6960)
Lun a Sab 13 a 20 hs
http://www.moebiuseditora.com/
Con la remera de Acorazado Potemkin puesta
Aquí estoy con Luna, ostentando remera casera de Acorazado Potemkin, serigrafiada hoy por la mañana.
______
Mugre, el gran disco de debut de esle trío amigo se puede descargar gratuitamente en:
http://www.acorazadopotemkin.com.ar/mugre.php
Tremenda TV en La Rioja
Invitados por el 3er Festival Latinoamericanoo Imagenes Sociales de La Rioja, un grupo de 9 personas viajamos a presentar Tremenda TV, el espacio cinemático del Club de Jóvenes de Retiro y la escuela secundaria Padre Carlos Mugica. Varios cortometrajes, animaciones, clips, documentales y juegos con la cámara fueron presentados por las chicas y chicos en la sala km 73 del Incaa, y en el centro comunitario de FundaLola, en el barrio nuevo Argentino, en la periferia de La Rioja. En ese lugar realizamos un taller intensivo con jóvenes del lugar y con chicos de Villa Unión que viajaron especialmente para compartir esta experiencia. El resultado, un cortometraje realizado en 6 horas!, que en breve subiremos al blog de Retiro: www.losjovenesderetiro.wordpress.com
Fueron 4 días inolvidables para Yunitza, Santi, Franco, Coral, Julia, Diego, Julita, Francisca y Junior. El postre del banquete fue el ¡primer premio para Noches oscuras desiertas!, la primera producción del taller (2008), con música y guión de LV31.
Gracias a Hebe Estrabou y a todos los trabajadores-organizadores de este maravilloso festival, al amigo Xorge Leiva y a los realizadores de todo el país con quienes hemos compartido estos días de cine y amistad en tiempo record.
El corto ganador:
http://imagenesocialesfest.blogspot.com/
Arte y época

Las relaciones entre la historia del arte y la ¨historia de la cultura¨ (a la que correponde también el capítulo sobre incultura) se pueden esquematizar en tres puntos:
1. El arte se subordina a la época
a) o bien la época posee un contenido fuerte y concentrado y el arte fuerte y concentrado corresponde sin violencias al tiempo, o
b) la época es fuerte, pero de contenido fragmentario, y el arte débil se subordina a la fragmentación;
2. el arte se opone a la época por distintas causas y expresa las posibilidades prohibidas de dicha época;
3. el arte sobrepasa las fronteras en las cuales la época quisiera confinarlo y aporta el contenido del futuro
fragmento de Punto y línea sobre el plano
Wassily Kandinsky, 1923
Preguntas sobre el retrato
¿Qué es un retrato? ¿Cuándo hay retrato? ¿El retrato se construye? (…) ¿Quiénes forman el retrato de un pueblo? ¿Sus habitantes? ¿Sus espacios? ¿Sus acciones? ¿Los que gobiernan y los gobernados?
A continuación algunos pensamientos sueltos disparados por estas preguntas que María Rosa Andreotti se hace y comparte, mientras termina su documental filmado en Tapalqué, Buenos Aires. Las imágenes que acompañan al texto (sugerencia de Julia Masvernat) son de una serie de fotos que tomé en 1997: Arranques.
. . ….. ……
¿El retrato se construye? tu pregunta activa la siguiente: ¿como sería un retrato no construido? Una mirada desde una alcantarilla… propondría Pizarnik.
En cualquier caso un retrato no se construye solo una vez. Se construye una y mil veces. Se construye también en lo que deja afuera. Lo que lo excede, también lo construye. Cuanto más detallista es un retrato, dice Eva desde la cama, más nos muestra lo que no nos muestra. Lo que no se quiere o no se puede mostrar.
Cada ojo indaga, luego, y renombra. Recrea, atiende o desantiende esos detalles, según la relación, el compromiso, que establece con el retrato en sus manos, o en la pared de una casa, un museo, o un afiche callejero.
En tiempos de elecciones de representantes, como este 2011, asistimos a la renovada lucha de retratos. Nuevas caras para las caras de siempre. Los retratos de los candidatos se imponen (se apresuran a imponer, imponerse) sobre el paisaje. Se construyen, precisamente, para intentar construir ese paisaje. Triunfar primero en las miradas. Gobernarlas con presencias de papel o luz (de una TV). Hay quienes optan por enmascararse detrás de otros rostros. Y creo que se puede hablar de retrato de un estado de ánimo social en esta puja de falsos espejos.
Estas caras en los afiches callejeros, en la TV del bar (o en los cuadros de un museo) parecen estar siempre diciéndonos: soy de aquí, conozco este lugar, estoy en esta calle, en este barrio, conozco a su pueblo, te conozco, me conocés, entiendo tus sueños, deseos y necesidades…
¿Se puede retratar a un pueblo? preguntás. Me abruma el tamaño de ese intento, de solo pensarlo. ¨Si cabe en un retrato, no es un pueblo¨ diría uno (el que no salió en la foto). Pero hubo un pueblo, sin duda, que se construyó a partir de sus retratos o incluso en el retrato de los otros, que aceptó gustoso no salir en la foto, no verse allí, no ver sus rasgos en los carteles. Y que intentó, y todavía intenta, emularlos.
¿El retrato del pasado de un pueblo influye en el de su presente? Leo estas buenas preguntas, las pienso sobre tu Tapalqué para armar y se me aparecen otra vez los mapas. Retratos y mapas que se superponen, se asocian y se recombinan en tu trabajo.
Niños salgan ya / La lluvia dejó huellas / ¡a pisar cielos!
(gotas recortadas por Mareva, haiku: dmp)
Acompañar la lucha de los hermanos Qom

Qomunicado del 3 de enero de 2010
Continuamos en Av de Mayo y 9 de Julio desde hace más de 20 días reclamando la devolución de nuestras tierras y justicia por la represión y crímenes sufridos.
Repudiamos las agresiones y encarcelamiento que padece la autoridad de la nación Diaguita de Solcos Llampa, de Amaicha del Valle, Tucumán, Rolando Frenegal, nos solidarizamos y exigimos el cese de las persecusiones por parte del funcionario de la Justicia tucumana Enrique Calderón, que explota ilegalmente territorio de la comunidad y pretende apropiarse.
Los esperamos en el día de hoy, lunes 3 de enero, a continuar acercándose, compartir la jornada de actividades, firmar el petitorio en apoyo, colaborar si pueden con agua y hielo, comida, ropa, calzado, abrazos, sonrisas, canciones, música, arte.
Manteniendo el fuego, viendo crecer el monumento vivo de nuestra lucha, el árbolito.
Necesitamos para este medio de Qomunicación Qom en construcción, y que continuará funcionando en La Primavera, Formosa, cámara, computadora, proyector, cables, insumos, y todo lo necesario para tal fin con lo que puedan aportar.
Quienes puedan hacerlo acerquensé a 9 de Julio y Av de Mayo a conversarlo con los hermanos encargados de prensa.
En ningún otro lugar que la carpa de lucha ubicada en este lugar se aceptan donaciones, ni se hacen festivales a beneficio.
http://comunidadlaprimavera.blogspot.com/
10 años en un pdf
Kamishibai, dibujos y diseños. Quienes quieran bajarlo, lo pueden hacer desde aquí:
Encarnación
Un texto de 2005, leído anoche en el ciclo BombPlan, en una mesa compartida junto a los poetas Alejandro Crotto, Victoria D´Antonio y Martín Rodriguez. Gracias a Huang, Claudia, Yaki, Paula por invitar a desempolvar hojas de ruta.
Encarnación
Es una mañana fría y sin color, el primer domingo de descanso después de las dos paradas iniciales del viaje. Martín y yo subimos en la terminal de Posadas a un viejo micro con destino a Encarnación, nos sentamos, hay que esperar 15 minutos. De unos parlantes llegan las voces de unos locutores paraguayos y unas canciones melódicas en guaraní. El chofer, los pasajeros, el micro entero ya es Paraguay. La mayoría de los que viajan lleva pequeños bolsos de mano y no demuestra ningún interés por las ventanillas, una vez que el micro se pone en movimiento: los barrios de la periferia de Posadas, varias plazoletas, unos monoblocks, alguna que otra fábrica cerrada, dos hermanitos de la mano aparecen entonces solo para nuestras miradas. Los otros pasajeros parecen esculturas que viajan de un país a otro con la mirada fija hacia delante, inmóviles, callados o dormidos. Algo me tiene nervioso y no sé que es, tengo un mal presentimiento, pero prefiero no decírselo a mi amigo. Se me caen las monedas del bolsillo roto del pantalón y las recojo, él se divierte con mi torpeza. Al rato cruzamos el puente sobre el río. Las monedas se me caen otra vez, haciendo más ruido que antes, ahora ruedan hasta la mitad del pasillo. Algunas esculturas captan la escena con un leve movimiento de pupilas. Junto una por una las monedas haciendo equilibrio y pensando en lo ridículo de la situación, atravesar un río, una frontera así.
Calles semidesiertas, perros despatarrados, pocos puestos abiertos, los pasos cansinos de una pareja de viejos. Encarnación en domingo podría ser el escenario de un western triste o sin humor. Nadie sonríe, o así veo el mundo hoy. Con solo bajar del micro, Martín y yo nos convertimos en el foco de las miradas de los vendedores. Somos dinero. Nos detenemos ante una tienda de ropas. Miramos por mirar unas remeras. La Renga, Callejeros, Bersuit… no hay frontera para la argentinidad al palo. Caminamos observando el contraste entre las edificaciones de casas bajas con toldos metálicos a punto de derrumbarse y unos productos electrónicos relucientes en sus blisters. Intentamos descifrar a cada paso este extraño oasis capitalista montado sobre la precariedad. Al llegar a una esquina Martín señala un puesto callejero y nos acercamos. Le pide al vendedor un par de gafas de vidrios rojos como la sangre y se las coloca. ¿A ver cómo es la realidad en rojo?, dice. ¡Uh, buenísima! El puestero lo mira sin la menor simpatía y yo, que sigo bastante inquieto, tampoco digo nada. ¿Y en amarillo como será?, dice cambiando un par por otro, mientras busca un espejo. Observo los ojos del puestero y luego a Martín con sus anteojos amarillos. Te quedan muy bien, le digo. A ver, probátelos, propone. Me pongo las gafas y la realidad amarilla aparece fulgurante. Si hoy no me costara sonreír lo haría justo ahora. ¿Y cómo será la realidad en aquel azul? dice mi compañero y agrega, permiso jefe. De pronto me parece que el tiempo se detiene en torno a Martín que va pasando de una realidad a otra sin ninguna prisa. Hay tantas realidades como colores, de eso ya no quedan dudas. El puestero sigue tan inexpresivo como antes cuando le llega el turno a la realidad verde. Yo pienso en la eternidad como una serie de gafas infinitas y en mi amigo que está allí para probárselas. Gracias, dice finalmente, e intenta ubicar los anteojos en el exhibidor tal cual los encontró. Una tarea complicada. Intento ayudar, pero tampoco logro restablecer el modesto orden. Le entrego el último par de anteojos al puestero, para quien ya no existimos, y cruzamos la calle.
Quince minutos más tarde, Martín y yo nos desencontramos en un punto que habíamos acordado. A partir de ese momento seguimos el paseo cada uno por su lado. Compro en una tienda una mochila roja, regateando un poco el precio, y con ella colgada de mis hombros, sin nada en su interior, camino por la ciudad. De a poco la zona comercial va quedando tan vacía como mi mochila. Me acerco a la orilla del río y me siento, el agua golpea sobre el costado de un barco encallado. En la vereda costera unos hombres baldean unos autos y una camioneta. Observo la ciudad de Posadas en el horizonte. Trato de dibujar un mapa en mi cabeza y fijar allí un puntito, que vendría a ser yo.
Ya tengo hambre. Sé que mi compadre no va a aparecer, camino hasta una esquina y allí espero que algo ocurra. Veo que se acerca un colectivo, se detiene, subo. Pago mi boleto a no sé a donde. Por la ventanilla busco algún restorán pero no aparece ninguno, la ciudad parece clausurada. Persianas bajas, locales cerrados, ¿dónde está la gente? Cuento cinco, seis FM evangelistas. Ningún bar. A los veinte minutos jalo de una cuerda que agita una campanilla y el colectivo se detiene. Bajo, entre cuchicheos, y camino un par de cuadras. Viene un auto. le hago señas, resulta ser un taxi. Le pregunto al chofer dónde puedo comer algo y me dice que estoy en el lugar menos indicado. Observo por encima del auto en todas las direcciones, veo el cielo que se va oscureciendo, nubes de tormenta, subo. A través del espejo retrovisor el hombre me mira y sonríe. Me dice que no puede creer la suerte que tuve de que se le antojara pasar por esa calle. Es bastante simpático y charlatán. Le gusta hablar de la Argentina, de sus hermanos que viven en San Miguel y de esos años en que trabajó en Vicente Lopez, allá por los noventa. Mientras avanzamos por una avenida rodeada de galpones, el hombre me promete el mejor tenedor libre de Encarnación. ¿Se va a quedar muchos días? Solo unas horas, le digo. Me esperan esta noche en Posadas Mañana tengo que estar trabando en Misiones. ¿Y entonces qué hacía ahí donde lo levanté?, dice y vuelve a sonreír. Llegamos. Antes de despedirse me da su tarjeta personal y me ofrece compañía por unos pocos pesos. Para el postre, piénselo, son bonitas. Y se aleja con unos bocinazos.
Deben ser las cuatro de la tarde. El comedor me parece gigante, todavía hay bastante gente comiendo. Escucho la música que viene de un pequeño escenario. Un hombre muy alto con una camisa roja y una mujer con una blusa de lentejuelas, cantan micrófono en mano, junto a una chica de anteojos que los acompaña con un órgano. Dos niñas juegan con globos delante del escenario y el resto de los comensales tampoco le presta la menor atención al show. Busco un plato. Termina “A mi manera” y se oyen unos tibios aplausos. Me gustaría acompañarlos pero no puedo, sostengo una pinza frente a una góndola de frituras fluorescentes. Entregado a la comida, ya en una mesa cercana al escenario, me acuerdo de Martín ¿Qué estará haciendo?
Una hora más tarde, parado junto a una ruta paraguaya, fumo un cigarrillo y pienso en mi viejo. Tal vez la música en el tenedor libre me hizo recordarlo, esa canción de Django que sonó en algún momento, o fue el peinado del cantor que me recordó a su vecino, el Paragua, con el que solía jugar al truco en el patio del conventillo. No lo sé. Pudo ser el ofrecimiento del taxista o quizás esos carteles que desde hace varios días veo cerca del hotel: Vivero Posadas, Repuestos Posadas, Panificados Posadas. Con estos pensamientos observo el cielo nublado de Encarnación. El viento que moldea allá arriba, suavemente, la manta de nubes grises y le abre un hueco, como una mirilla. Por un instante, en ese pequeño círculo celeste, como si fuera el tapón que faltaba, asoma el sol. Es una especie de eclipse a la inversa, que dura menos de un segundo. Las nubes desarman el círculo y la imagen se diluye. Con ese aro de luz en la retina observo los vehículos que van y vienen por la ruta. Una familia entera a bordo de una moto, micros, ráfagas de 4×4. Termino el cigarrillo, media hora más tarde llega el internacional y subo.
Nos reencontramos con Martín en el hotel, a las diez de la noche. Sobre la cama están tendidas sus compras de frontera: un discman, un cargador de pilas recargables, varios cds truchos. Llegan los otros compañeros, que también anduvieron comerciando. Te vimos en la ruta, ¿puede ser?. Alguien desembala un reproductor de DVD de plástico blanco que parece más un radio reloj de juguete que otra cosa. Estirando los cables que vienen en la caja logramos conectarlo a la TV, funciona. Un compilado de clásicos de Marley a bajísimo volumen, porque los parlantes de la tele no dan más, solo alcanza para mover los pies. Golpean la puerta. Llegan las chicas de la habitación de al lado, Elbio enciende un paraguayo, y se apagan las luces. El resplandor azul que viene de la pantalla tiñe la habitación. Hay que hacer silencio para que el sonido de la música parezca amplificado. De a poco lo vamos logrando, el humo azul nos rodea. Terminamos todos bailando, arriba y a un costado de las camas. Una habitación para tres pasajeros convertida en una especie de boite de bajo voltaje. Es un momento de total comunión, los ojos abiertos o cerrados, dedos de alguien acostado que se mueven al compás de la música. Lo veo a Martín bailar Could you be loved junto a la puerta del baño y con él las imágenes de este domingo desfilan y danzan también: las esculturas en el micro, la realidad en rojo, amarillo, la eternidad, las aguas del Paraná, los músicos del tenedor libre, el aro en el cielo, la mochila liviana, mi tristeza evaporada.
Tokonoma
Texto leído en la presentación de la revista Tokonoma 14 en la FunCEB. Jueves 13 de agosto de 2010. Un honor compartir la mesa junto a Alberto Silva y Amalia Sato.
Tokonoma 14
Mi primer contacto con la poesía fue a través de las revistas de rock de segunda mano que canjeaba en el Parque Rivadavia por manuales escolares. Era en esas revistas (a veces incluso antes que en los discos y cassettes ) donde vivían los artistas que me interesaban a los 11 años. Y era ahí donde los iba a buscar.
Me asumo lector y fan de revistas desde muy temprano, desde que descubrí que el Parque Rivadavia, además de lugar incómodo para jugar al fútbol, también era un enorme, o así me parecía, mercado de páginas inspiradoras.
Caminaba con mi par de amigos los senderos de ese parque sabiendo que en alguno de esos puestos con olor a pis de gato se hallaban unas voces escondidas dispuestas a guiarnos a un lugar al que sin dudas nuestros oídos ya estaban yendo.
De Bowie a Kawabata, de Moura a Mori Ogai, de Suzanne Vega a Sei Shonagon, de los Abuelos de la Nada a Basho y sus discípulos. Muchas cosas pasaron entre la Toco & Canto y la Tokonoma que aquí nos convoca.
Desde aquellos días de canjeadores y ocasionales ladronzuelos de revistas (y me pregunto si, así como existe en español la palabra carterista, habrá en japonés una para decir ladrón de libros o revistas, seguramente sí), el Parque Rivadavia sigue siendo un lugar que asocio al tráfico de estilos, gustos, utopías (sin discriminar a las distopías).
¿Qué será eso que siempre aguardamos de nuestras revistas o fanzines favoritos? Acaso un pasaporte de regreso. Regreso a un mundo futuro del que esas revistas o fanzines lograron hacernos fans. Pistas nuevas, otras entradas, señales escritas desde adentro de esos mundos, desde allá (las buenas revistas se fabrican en un allá). Y la certeza de que ese territorio se hace cada vez más amplio de lo que suponíamos, número a número, como un parque que se expande en cada nuevo paseo.
Leí en una trasnoche los 55 textos de esta Tokonoma 14, hace unas semanas. Viajaba a Misiones, a la localidad de El Alcázar.
No leí sin parar, cada tanto desempañaba la ventana del micro y sobre el paisaje de faroles dejaba que las palabras japonesas, libremente elegidas, se fueran mezclando a gusto. En un momento dado giré la cabeza y descubrí que era el único de los pasajeros que no estaba dormido y cubierto por una manta azul. El foquito de luz sobre mi asiento era el único encendido y arrojaba sobre las páginas de Tokonoma un resplandor circular de bordes iridiscentes. Marco tenue para la lectura de cada ensayo, de cada poema, de cada relato.
Hanai Oume: Dueña de un prostíbulo, en 1887 asesinó con una cuchilla de carnicero a un ex empleado suyo que pretendía someterla para quedarse con su negocio. Fue sentenciada a cadena perpetua, pero quedó en libertad en 1904, dedicándose desde entonces, convertida en actriz, a representar en escena su propia historia, que había fascinado a los contemporáneos.
Akujo (significa mujer mala), palabra 8, escogida por Quartucci
Los vidrios otra vez empañados, el rumor del motor, la sensación de estar una vez más fuera del tiempo. Sigo despierto y así llego al fin del sueño de Masao. Su desfile de avenidas, baldosas cambiantes, cercos fáciles de saltar, pasillos largos que conectan con más largos pasillos, un mapa que se deshoja en cada pliegue de maestro de origami.
Yume (sueño), Aida, palabra 7 (significa entre), Mingei, palabra 25, (Arte y Pueblo) 28. Sho. Caligrafías. 38. Tsunami, el poema de mi amigo.
Cada unos de esos destellos que anuncia Amalia en el prólogo se enlaza con el que le sigue y el resultado es un festival de fuegos, un imborrable hana bi. (Entre paréntesis, me anoto con esa palabra para la próxima)
32. Sumimasen (Lo siento) Y así hasta los pececitos inhalados y.. Touwaku (sensación desconcertante), un final digno de novela, obra del azar y Cippolini.
Cierro la revista y me concentro nuevamente en los garabatos minerales de la tapa realizada por Alejandro Ros. Sobre la revista, irreal, o demasiado real, la luz del pequeño farolito de lectura convierte a mis manos en protagonistas de un teatro de miniaturas. Puro punctum. Desempaño la ventana.
La noche, la ruta, la luna. Sobre ese cuadro, el recién leído kimono paraguayo del texto de Victoria Lescano regresa, resplandeciente. Una princesa de la luna sin manos, ni pies, ni cabeza.
Tokonoma, más lisérgica que nunca.
La pregunta que hace Amalia al inicio de este número (¿Qué de Japón, hoy y aquí?) encuentra su respuesta en un mercado de Asunción del Paraguay, en el barrio Libertade de Sao Paulo, Brasil, en una función de kamishibai en Chaco. Ese hoy y aquí es un barco japonés atravesando los fiordos chilenos, es una conversación que se inicia en Brasilia, sigue en Buenos Aires, General Sarmiento, México DF. Un más acá de Japón que encuentra en cada número de Tokonoma la traducción que se merece.
http://revistatokonoma.blogspot.com/
APARATO REPRODUCTOR
/RADIOS X ARTISTAS/
Inauguración 14 de abril a las 20 hs | Cierre 22 de abril
Centro Cultural Ricardo Rojas. Av. Corrientes 2048
Aparato Reproductor es la muestra de radios intervenidas realizadas por 67 artistas en el marco del 20 aniversario de FM La Tribu. Oyentes, vecinxs, amistades y familia donaron radios y en ellas, sus historias y entornos. De estos aparatos lxs artistas hicieron nuevos viajes de conocimiento, memoria, encanto e interpretación.
Adolfo Nigro/ Agustín Blanco/ Alfredo Benavídez Bedoya/ Alicia Herrero/ Ana Maldonado/ Andrés Zerneri/ Buenísssimo/ Carolina Katz/ Cristina Piffer/ Cristina Schiavi/ Costhanzo/ Dani Umpi/ Daniel Roldán/ Daniel Ontiveros/ Daniel Sanjurjo/ Delia Cancela/ Diana Dowek/ Diego Haboba/ Diego Perrotta/ Diego Posadas/ Elisa O´Farrell/ Esteban Álvarez/ Federico González/ Federico Zukerfeld/ Florencia Salas/ Gustavo Sala/ Gyula Kosice/ Hugo Vidal/ Ignacio Amespil/ Ivana Martínez Vollaro/ Jorge Crowe/ José Luis Meirás/ Juan Carlos Romero/ Julia Masvernat/ Karina Granieri/ Laura Spivak/ Leandro Tartaglia/ Leila Tschopp/ Leticia El Halli Obeid/ Liniers/ Loreto Garín Guzmán/ Lucas Di Pascuale/ Luciana Lamothe/ Luján Funes/ Lux Lindner/ Marcela Sinclair/ Margarita Paksa/ Mariano Vilela/ Max Gómez Canle/ Mónica Girón/ Néstor Fox Ledesma/ Omar Panossetti/ Patricio Larrambebere/ Paula Senderowicz/ Pedro Roth/ Ricardo Longhini/ Roberto Jacoby/ Romina Orazi/ Rosana Fuertes/ Semilla Bucciarelli/ Sergio Langer/ Silvina D´Alessandro/ Tamara Stuby/ Tulio de Sagastizábal e Irene Banchero/ Verónica Di Toro/ Viviana Blanco
..
APARATO REPRODUCTOR /RADIOS X ARTISTAS/
Inauguración 14 de abril a las 20 hs
Centro Cultural Ricardo Rojas / Av. Corrientes 2048
..
Este domingo 11 de abril, será el primer evento del año en apoyo a los talleres que el Laboratorio Audiovisual Comunitario realizará en varias ciudades de La Rioja (mayo), y en El Alcazar / Perutí, Misiones (junio).
Desde las 18 hs. habrá una feria de arte con remeras, discos, juegos de diseño y libros, una barra de comidas y bebidas, y música.
A las 20 hs. tocará Teoría de las cuerdas, con su formación completa por primera vez en la Ciudad de Buenos Aires. Sus integrantes son Verónica Nielsen, Fernando Lamas, Jerónimo Escajal, Hernán Balzarotti, Pedro Canale, Ignacio Fila, Manuel Quintans y Sebastián Mondragón. http://www.myspace.com/veronicanielsen
También se presentará la obra de Kamishibai (teatro de papel): Donde estoy (textos de Cécile Belmont, dibujos de Diego Maxi Posadas), con lectura de María Eva Blotta y música de Pedro Canale (Verde Kiri) y Manu Quintans.
Todo lo recaudado se destinará a los talleres.
Padilla 1260 Timbre C (y Humboldt) Ciudad de Buenos Aires
¡Los esperamos!
laboratorioaudiovisualcomunitario.wordpress.com
El taller breve 2010
ETB es un espacio de encuentro semanal para la creación escrita y visual. Haikus, dibujos, tankas, pastiches, cuentos breves, guiones sonoros y de kamishibai (teatro de papel) son algunas de las produciones individuales o grupales que se han generado durante 2009.
Este año la propuesta es hacer publicaciones, fanzines, relatos o poemas sonoros. Kamishibai. Cada participante elige.
Inicia en marzo. Para grupos de hasta 6 personas. Horarios (todavía) a convenir
A cargo de Diego Maxi Posadas (+ invitados)
4362 6271
Los regalos de fin de año se encuentran en la segunda feria Temporal.
El miércoles 23 de diciembre, de 17 a 22 hs. A las 20 hs. función de Kamishibai. Presentamos¨El viaje de Binho¨ (texto María Eva Blotta, disenhos Julia Masvernat y Diego Maxi Posadas, sonido Jerónimo Escajal)
¡Los esperamos en Padilla 1260 timbre C (nueva temporada)!





























